Monday, April 27, 2020

La Casa de Bernarda Alba ¿Una obra feminista o una obra de tragedia?

Charlie Mahoney
Profesor Checa
La Casa de Bernarda Alba ¿Una obra feminista o una obra de tragedia?
Aunque en La Casa de Bernarda Alba hay muchas referencias sobre feminismo y como mujeres merecen mas autonomía en rural española, la obra sigue el género de tragedia que ofrece un mensaje negativo sobre la naturaleza de mujeres en sociedad.  Mientras leyendo la obra famosa de Federico García Lorca es fácil a encontrar mensajes sobre el rol de mujeres en y como ella representa la represión de ellas en muchas partes diferentes en vida normal. Pero, la trama propone un futuro pesimista sobre la situación de mujeres en nuestra cultura. Si, mujeres merecen mas derechos en aquella época justo antes de la guerra civil en España, pero su situación no va a cambiar en el futuro. Para el autor Lorca la situación de mujeres en sociedad, (como parte de el patriarcado) representa una tragedia en humanidad.
            El género literario de la tragedia fue creado por los griegos en el Siglo V antes de la era común. Estas obras fueron representadas en los teatros griegos. Típicamente la trama de una tragedia fue inspirada por la mitología griego que compone la religión de aquella época también. En el fin todos de las tragedias la protagonista se encuentra en dos situaciones: se muere o se pierde su mente[1].  Todos tiene un final triste. Los autores de tragedia trataban a entender la situación del hombre en sociedad. Desde el comienzo del género durante la época de los griegos, escritores lo han imitado; como Shakespeare en Hamlet y F. Scott Fitzgerald en The Great Gatsby. En Poéticos Aristóteles propone los reglas o normas de obras de tragedia, “la tragedia [es] imitación de una acción esforzada y completa, de cierta amplitud, en lenguaje sazonado, separada cada una de las especies en las distintas partes, actuando los personajes y no mediante relato, y que mediante temor y compasión lleva a cabo la purgación de tales afecciones[2]
            En La Casa de Bernarda Alba encontramos una tragedia que sigue las normas que Aristóteles propone en Poéticos. Primero la estructura, hay tres actos que divide la trama de la obra de teatro o para Aristóteles, ‘en las distintas partes’. La obra esta jugando por personas y no es en una forma narrativa pero una forma de teatro, “Actuando los personajes y no mediante relato”. Para Lorca los caracteres; Adela (la protagonista) y Bernarda Alba (la antagonista) representan estos personajes que Aristóteles propone en sus reglas de tragedias. Para Lorca la pelea de Adela y finalmente su muerte es la “mediante temor y compasión lleva a cabo la purgación de tales afecciones” de Aristóteles. Adela se suicida en los finales de la obra por los manos de su antagonista (Bernarda), demostrando en el final de la obra la protagonista esta muerto.  
Según Unprofesor.com, “Para Aristóteles, las tragedias llevaban a los personajes a situaciones extremas del alma y de las emociones para que, así, el autor pudiera comprender qué comportamientos debería llevar a cabo el ser humano para intentar redimirse. Es decir, la finalidad de las tragedias siempre era dar un mensaje de ética o moral que ayudara a la sociedad a comprender qué camino se debe y no se debe llevar”[3]. Para Lorca las acciones de Adela representan la natural pelea de mujeres en sociedad y como ellas no pueden escapar su destino a sufrir por los manos de hombres, sus familias o cultura en general. La moralidad del patriarcado no debe existir. Adela se redime su propia autonomía en la final, aunque ella esta muerto. Lorca, como en las obras griegos, ofrece un mensaje a ayudar sociedad a entender el patriarcado. El comportamiento de Adela en la historia de la obra de teatro representa una acción correcto y ético cuando una persona esta peleando contra la naturaleza roto de sociedad.

Q: La tesis sobre los Refugiados en "Siglo Mio, Bestia Mia" por Lola Blasco

Profesor Checa

Charlie Mahoney

            -LOS NIÑOS REFUGIADOS. EL PERDEDOR RADICAL: TERRORISMO Y BARBARIE. ¿Crees que la obra ofrece una tesis clara acerca de estos asuntos?

“Defendemos nuestra posición. Es importante mantener las líneas. Las fronteras. Algunos creen que, porque estamos en el mar, no hay fronteras. Las fronteras existen. Las fronteras moverse como las crestas de las olas. Las fronteras están en la tierra que hay debajo del mar. Y no puede uno saltarse las fronteras por donde le venga bien. Trazamos una y otra vez la línea de frontera. Y como se borra, las volvemos de trazar. A veces, construimos una muralla con piedras para asegurarnos de que no pasan” (Siglo Mío, Bestia Mia, El Buzo, 39).

Según La Agencia de la ONU para los refugiados; hoy en día, hay 70,8 millones personas desplazadas por todo el mundo. Este es el numero mas alto jamás registrado[1]. De los 70,8 millones, 57% viene de tres países principales; Siria (6,7 millones), Afganistán (2,7 millones) y Sudan del Sur (2,3 millones)[2].  Vivimos en un tiempo en que los refugiados ocupan nuestra política y nuestras noticas; y en la mayoría de los casos estos humanos tienen un estigma a ser enemigos de nuestros países.
En Siglo Mío, Bestia Mia por Lola Blasco uno de los temas principales es el concepto de fronteras en nuestra sociedad contemporánea. El protagonista, un sirio representa la pelea de estas personas náufragas por los manos de sus gobiernos y la política de otros países. Atreves la metáfora de un nudo, los sentimientos de los pasajeros son conectados viajan de España a Siria. El antagonista, El Buzo, representa estos sentimientos xenófobos que encuentras en todas las sociedades hoy en día, de España a los estados unidos.  Para el buzo fronteras son líneas reales, incluso en el mar, un espacio típicamente sin líneas y sin fronteras. Para el buzo, a veces es necesario a construir una muralla a parar este movimiento de personas. En la mente de el buzo y muchos conservadores hoy en día estos refugiados no merecen cualquier tipo de ayuda. Estos niños que viven en lugares llenan de violencia y luchas políticas viniendo de religión no merecen ayuda,
“Esta gente sin patria se saltan las normas. No se atienen a ningún tipo de regla. Andarán por ahí descalzaos y a cuerpo descubierto como salvajes. Dirán lo que no tienen que decir. Lo cantaran a los cuatro vientos. Violaran y asaltaran, y quien sabe, a lo mejor si los tocas explotan” (El Buzo 49).
Mucha de el discurso xenófobo viene de la idea que los niños refugiados son “El Otro”. Son personas que viven afuera de nuestras normas culturales. Deben ser juntos con los otros en su país. Son diferente y merecen para ser tratados como tales,
“Me gusta estar sujeto. Conectado a mi raíz. La gente de bien esta conectada a su raíz. No como esos exiliados, expatriados, desterrados. Ciudadanos de segunda” (El Buzo, 50).
‘Ciudadanos de segunda’ parece como un sentimiento del gobierno estadounidense de los niños refugiados hoy en día. En los ojos de presidente Trump, como en los ojos de el buzo los refugiados son ciudadanos de segundo, aunque ellos son americanos también. Actualmente, una línea del buzo podría ser una cita de presidente Trump o otras politicas conservadoras como el partido Vox en España,  
“…Esos somalíes, kurdos, turcos, palestinos, saharauis… Esos que se quieren infiltrar entre nosotros, y hablar como nosotros, y cuando nos queramos dar cuenta nos estarán cortando el cuello con su jodido acento británico… esos que navegan, y que no se atienen a fronteras y que son como un cáncer que todo lo contamina… ¡Bárbaros, bárbaros, bárbaros! ...” (El Buzo, 51).
En su obra de teatro, jugando con los temas de las fronteras y los niños refugiados hoy en día, Lola Blasco ofrece una tesis concreta sobre la pelea de las personas desplazadas. Los refugiados no son “Otros”, y no merecen ser castigado para su estatus como un refugiado. Estas personas no deben considerado como “bárbaros”.  Fronteras no deben predicar si una persona merece ayuda. Fronteras son solo una construcción de nuestra sociedad, de nuestra política hoy en día.  Vivimos en un tiempo en que el tema de refugiados domina la narrativa política. Pero la mayoría de las noticias pintar estas personas como inhumano, incapaz de ayudar debido a su cultura, de su raíz o religión. En los ojos de Lola Blasco, necesitamos cambiar nuestros puntos de vistas y fijar el problema porque la raza human (o humanidad en general)  no tiene fronteras, no tiene una religión y no tiene política.


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